
Momentos excitantes fueron los que viví mientras duré en ese espacio tan pequeño, pero lleno de alegría, esfuerzo, entrega, dedicación, trabajo, sueños y desaciertos. Al principio los días pasaban como pesados, aburridos, pero según fue pasando el tiempo me salí del close como dicen, inicié por conocer a las personas que me rodeaban, porque ya no estoy allá, conversar con ellas, compartir experiencias.
Hice muy buenas amistades que hoy las considero amistades especiales y hasta mi familia.
Hay llegaste tú para alborotar mi tranquilidad cada vez que te veía pasar por el pasillo, con tu estilo de chico imponente, sabelo todo, masculino, imperante, precioso, con una forma que solo Dios sabe por qué la convinó.
De ahí en adelante empezamos hablar porque nos encontramos, o mejor dicho, no nos encontramos porque tuve que irme en el mismo vehículo que tú. Ese día fue genial, no las pasamos juntos de aquí para allá, siempre me buscabas el lado aunque yo estaba incómoda por las irresponsabilidades de otros y por eso estábamos como locos dando vueltas.
Pero sí después hablábamos por coro, como siempre y por las demás personas que estaban con nosotros en ese espacio, y después me peleabas cuando no te saludaba con un beso y un abrazo. Qué ironías tiene la vida, cada vez que recuerdo esos momentos me río sola.
No lo sabes pero un día en ese mismo espacio me tiraste un beso por la ventana y yo te dije "a mí no me tires beso ven a dármelo", y fuiste me agarraste "la cintura" me diste vuelta y caí en tus brazos sin darme cuenta y me diste el beso y el abrazo, te fuiste rápido y me dejaste como en shok. Ese día nunca lo olvidaré, fue uno de los momentos excitantes que viví.
De esos momentos una persona que siempre estaba a mi lado siempre me decía "más te vale que te calmes", y yo siempre me sonreía y le decía sólo déjame mirar que es lo mas que puedo hacer.
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