Me embarga el deseo de robarte, de raptarte, de llevarte a un sitio donde solo estemos tres, tu,yo y el paisaje. Un lugar donde disfrutemos de la vista, del tiempo juntos, de hablar, conversar, acariciarnos.
Disfrutar lo que Dios nos ha dado, la naturaleza, la vida, el amor. Un lugar que tú y yo lo veamos, sintamos nuestro, como el sitio de nuestros sueños,la cita ideal, la no soñada, pero sí la más esperada.
Hay negro qué haré con todos estos deseos de tenerte para mí, sólo para mi. Deseos de besarte, de acariciarte, no solo de saciar ganas, sino del disfrute pleno de nuestra compañía, del poder estar solos y brindarnos caricias sin que nadie aparezca. Pero me di cuenta que no te gusta nada de eso, mas qué hacer? Nada, seguirte amando en silencio.
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