Recuerdo ese día como si fuera hoy, llegaste al encuentro, precioso, bello, majestuoso, parecías un ángel caído del cielo. Creo que jamás en la vida me cansaré de decirte que te ves hermoso con cada pieza que te pones. Tu piel, tu textura, tu hombría, tu sencillez, hacen que todo se te vea diferente, no importa si te la pones todos los días, todos los días te verás diferente.
Wao, todavía estoy con la boca abierta e impactada, sin nada qué decir. Espero en Dios poder siempre verte así, aunque no como fue ese día, pero verte así de lejos por lo menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Será grato saber qué opinas de este artículo, comenta