Hoy a las 3:18 de la tarde, en la habitación del hotel, me imaginé que estabas junto a mí mientras llenaba la tina con agua caliente, y lo confieso, fui mal pensada. Pensé en lo rico que sería que estuvieramos juntitos, abrazados en la tina. Qué rico sería!
No te imaginas lo mucho que te extraño, que deseo estar a tu lado acariciándote, añoñándote, apapachándote, haciéndote y demostrándote todo el amor que siento por ti.
A mi mente solo llegan esos últimos momentos de pasión, de amor, tu hermosa sonrisa, esos ojos que al mirarme me derrotan, tus labios tan bellos y ricos, esos dedos que me vuelven loca cuando me tocan, tus muslos firmes y placenteros.
Tu cuerpo es un desierto en el que cada día quisiera perderme, morir de sed buscando ese norte. Concho, el deseo de verte me mata de a poco.
Te amo mi negro precioso, papi bello.
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